¿QUÉ ES EL CATECUMENADO?1


La palabra catecumenado procede del verbo griego katejéin, que puede traducirse como resonar, hacer sonar en los oídos. A partir de esto se le asocia a enseñar, instruir, y luego catequizar. El catecúmeno es la persona que está siendo instruida en la fe, especialmente a partir de la escucha y reflexión –resonancia- de la Palabra de Dios. 2

Así, el catecumenado es una institución de la Iglesia al servicio de la iniciación cristiana de los adultos recién convertidos que se preparan para recibir el Bautismo. 3

Sin embargo, no sería hasta los siglos II y III de la era cristiana en que se configuraría en la Iglesia el Catecumenado como una institución con características más definidas, considerando etapas o tiempos claramente diferenciados. 4

El proceso catecumenal se inicia con una primera evangelización, donde se anuncia al Dios vivo manifestado por Jesucristo, con el deseo de despertar la fe y la conversión inicial. A esta etapa se le llamó Precatecumenado.

El segundo momento es el Catecumenado, donde se madura la conversión del Catecúmeno, especialmente por la escucha de la Palabra de Dios, y se le instruye en los contenidos fundamentales de la fe cristiana católica.

La tercera etapa lleva por nombre Purificación e iluminación. En ella los catecúmenos hacen una preparación más intensa en clave de conversión/purificación, en vistas a la celebración próxima de los Sacramentos de Iniciación.

Por último, el proceso culmina con la etapa llamada Mistagogia, palabra que significa “Introducción en los misterios”, donde los nuevos cristianos (neófitos) profundizan en los Sacramentos que han celebrado y en la experiencia de Jesucristo vivida en la Iglesia.

Con estas etapas, el Catecumenado de adultos ofrece una iniciación progresiva de los catecúmenos en la comunidad de los fieles. A través de este proceso, toda la comunidad considera junto a ellos el valor de la vida y las enseñanzas de Jesús, especialmente su Pasión, Muerte y Resurrección, junto con renovar la conversión y el discipulado misionero.


Los valores del Catecumenado

Plantear la Iniciación Cristiana de los Adultos como un Catecumenado permite rescatar valores educativos importantes para cualquier itinerario cristiano, como son:

1. La conciencia de que el encuentro con Jesucristo y el camino de interiorización de la fe se van realizando progresivamente, que requieren tiempo, para lo cual el catecumenado ofrece un camino ordenado y procesual.

2. El valor de la opción que hacen las personas por seguir a Jesús, experiencia que la Iglesia comprueba a través de los diversos medios (celebraciones, compromisos, signos, etc.) que le ofrece una herramienta pedagógica como el Catecumenado.

3. El valor de la experiencia comunitaria del catecumenado, en cuanto es toda la comunidad eclesial la que inicia en la fe a las personas y procura integrarlas a la comunidad eclesial con ayuda del Catecumenado, cumpliendo así de su misión pastoral.

4. El carácter litúrgico del Catecumenado, donde las celebraciones, especialmente las sacramentales, son fuente y estímulo de la vida cristiana, ya que lo que importa es que las personas aprendan a vivir con las actitudes y criterios de Jesús y reciban del Señor la gracia para hacerlo.

5. La globalidad de la propuesta educativa catecumenal, que integra el conocimiento del misterio de Jesucristo, la celebración de la fe, la experiencia comunitaria y el ejercicio del compromiso cristiano en el mundo.

Sólo en una perspectiva catecumenal la catequesis es una iniciación a la vida cristiana total y por lo mismo a la vida de la Iglesia.

1 Material elaborado por el Instituto Pastoral Apóstol Santiago para la difusión del Programa de Iniciación Cristiana de Adultos “El Señor nos llama a vivir con Él”. Disponible en www.inpas.cl/catecumenado.
2 Por eso, quien forma al catecúmeno catequizándolo se llama propiamente Catequista.
3 Cfr. CEC 1230.
4 Véase un desarrollo más acabado de cada etapa en el artículo “El Catecumenado y el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos”. Disponible en www.inpas.cl/catecumenado