EL CATECUMENADO
Y EL RITUAL DE INICIACIÓN CRISTIANA DE ADULTOS (RICA) 1


El Concilio Vaticano II pidió que se restaurara el Catecumenado de adultos2 para la formación de los catecúmenos, de modo que éstos puedieran profundizadar de forma gradual en el conocimiento y en la práctica de la vida cristiana3. Junto a lo anterior el Concilio decretó que se revisaran ambos ritos del Bautismo de adultos, teniendo en cuenta la restauración del catecumenado4, es así como la Sagrada Congregación para el Culto Divino, elaboro un nuevo Ritual para la Iniciación Cristiana de Adultos (RICA),  aprobado el 6 de enero de 1972 por el Papa Pablo VI, el cual es usado por la Iglesia hasta hoy.

El Ritual no se limita a la iniciación sacramental, sino que ofrece además un camino progresivo de iniciación catecumenal. El contenido del Ritual presenta una verdadera estructura de iniciación para aquellos adultos que, después de haber oído el anuncio del misterio de Cristo, buscan consciente y libremente al Dios vivo y emprenden el camino de la fe y de la conversión.

Para lograr este proposito, el RICA se adapta al itinerario espiritual de los adultos que varía según la multiforme gracia de Dios, la libre cooperación de cada uno, la acción de la Iglesia y las circunstancias de tiempo y lugar.

En este camino, el Ritual considera los diversos grados o pasos que el catecúmeno debe realizar en su proceso de iniciación:

  • El primero, cuando acercándose a la conversión inicial, quiere hacerse cristiano y es recibido por la Iglesia como catecúmeno, a través del Rito de Admisión al Catecumenado.
  • Segundo, cuando ya maduro en la fe y casi concluido el catecumenado, es admitido a una preparación más intensa para recibir los sacramentos, por medio del Rito de la Elección.
  • Tercero, cuando una vez concluida la preparación espiritual, recibe los sacramentos con los cuales comienza su vida de cristiano.

Estos pasos conducen a tiempos de investigación y maduración, y a su vez están precedidas por ellos. Revisemos con un poco más de detalle los momentos del Catecumenado tal como los presenta el Ritual.

Primera etapa: El precatecumenado. Como su nombre lo indica es una etapa previa al Catecumenado propiamente tal, aunque forma parte esencial del proceso. En esta etapa, se hace la evangelización, o sea, se anuncia abiertamente y con decisión al Dios vivo y a Jesucristo. Se espera que brote la fe y la conversión inicial, así como el deseo de seguir a Cristo (RICA 9, 10, 11 y 68). El precatecumenado concluye con la entrada en el catecumenado celebrada con el "Rito de Admisión al Catecumenado", en él los catequizandos son presentados oficialmente a la comunidad eclesial y manifiestan su voluntad de responder al llamado de Jesús a seguirlo, incorporándose a la Iglesia. También en esta celebración se hace entrega de la Palabra de Dios.

Segunda Etapa: El catecumenado. Comienza la iniciación del catecúmeno con la escucha de la Palabra de Dios (RICA 14-20) y la catequesis sobre las verdades fundamentales de la fe (el Credo). Esta etapa dura todo lo necesario para que madure la conversión y la fe de los catecúmenos. La etapa concluye con la celebración del “Rito de Elección y llamado”, mediante la cual la Iglesia, en nombre del Señor, reúne (o elige) a quienes abrazan la fe y desean recibir los sacramentos de la iniciación -Bautismo, Confirmación, Eucaristía- (RICA 133-142).

Tercera etapa: La purificación o iluminación5. Esta etapa coincide usualmente con el Tiempo de Cuaresma y está dedicada a una preparación más intensa y en clave de conversión/purificación de los catecúmenos en vistas a la celebración inmediata de los sacramentos de iniciación. Los elegidos (o iluminados) son invitados a permanecer vigilantes, a orar, a purificarse y renovar sus corazones por la conversión. Es una fase breve, pero muy intensa (RICA 21-25). En ella se celebran los escrutinios (discernimiento), los exorcismos (superación de resistencias) y las entregas (del Credo y del Padrenuestro)6.

Los sacramentos, el Bautismo, la Confirmación  y la Eucaristía, constituyen la última etapa a la cual se acercan los elegidos. Después de perdonados sus pecados son agregados al Pueblo de Dios, reciben la adopción de los hijos de Dios, son introducidos por el Espíritu Santo en la plenitud de los tiempos, más aún, por el sacrificio y el banquete eucarístico pregustan por anticipo el Reino de Dios.

Cuarta etapa: La mistagogia. Es la última etapa, tradicionalmente realizada en el Tiempo Pascual. Se llama mistagogia porque “profundiza” en el “misterio” de los sacramentos que se han realizado y de la comunidad cristiana que los celebra (RICA 37-40). Por lo general es una etapa breve, que puede realizarse entre la celebración de los sacramentos al inicio de la Pascua y Pentecostés.

Concluida esta última etapa, la comunidad junto con los neófitos, por medio de la meditación del Evangelio, la participación de la Eucaristía, el ejercicio de la caridad, va adelantando en la profundización del Misterio Pascual y en el testimonio existencial del mismo.

Los neófitos, renovados espiritualmente, han gustado con mayor intimidad la palabra de Dios, han recibido la comunicación del Espíritu Santo y han experimentado ¡qué bueno es el Señor! Por esta experiencia, propia del cristiano acrecentada a lo largo de la vida, adquieren un nuevo sentido de la fe, de la Iglesia y del mundo.

Como las características y la fuerza propia de este tiempo proceden de la experiencia nueva y personal de los sacramento y de la vida comunitaria, el lugar principal de la mistagogia son las llamadas Misas de los neófitos o Misas de los domingos de Pascua, porque en ellas además de la reunión de la comunidad y de la participación en los misterios, los neófitos encontrarán lecturas especialmente adecuadas para ellos.

Por último, ya que la iniciación cristiana no es otra cosa que la primera participación sacramental en la muerte y resurrección de Cristo, el Ritual insiste en que todo el Catecumenado presente un carácter Pascual, recomendando incluso que la Vigilia Pascual sea el momento propio para la celebración de los sacramentos de la iniciación, aunque permite que puedan ser celebrados en otros momentos por razones pastorales.

1 Material elaborado por el Instituto Pastoral Apóstol Santiago para la difusión del Programa de Iniciación Cristiana de Adultos “El Señor nos llama a vivir con Él”. Disponible en www.inpas.cl/catecumenado.

2 Cfr. SC 64.

3 Cfr. PO 6.

4 Cfr. SC 66.

5 La palabra iluminación se relaciona con el Bautismo que recibirán, pues mediante él se derrama la luz de la fe sobre los bautizados.

6 Desde la antigüedad las entregas del Credo y del Padrenuestro pertenecen a la fase final del catecumenado (RICA 53 y 181), sin embargo el Ritual permite trasladarlas a otros momentos del proceso cuando se estime conveniente (Rica 125, 184, 189). La entrega del Credo es un acto fundamental que contiene todo el significado de la catequesis: se celebra la transmisión de la fe de la Iglesia resumida en el Credo. Por su parte, al entregar el Padrenuestro, la Iglesia celebra la iniciación a la oración de los nuevos creyentes.